jueves, 22 de agosto de 2013

by hjalmar hernandez

Leer, un dulce postre para esta vida simple.

Cuando era un adolescente nunca pensé en leer más allá de unas pocas páginas.  Me cansaba, me aburría. Y el problema se acrecentaba cuando TENÍA que leer las obras que me sugerían en el tercer ciclo o en bachillerato.
Leer se volvió cotidiano, en un primer momento por escapar de la soledad que me rodeaba y después por el amor al conocimiento. Descubrí que al leer no solo me informaba sino que la información misma me daba una especie de poder sobre aquellos que no lo hacían.
Aunque suene maquiavélico esa fue una razón de peso para seguir leyendo. Claro mi punto de vista fue cambiando con respecto al tiempo y ahora lo hago por el placer de conocer, e insisto, el amor al conocimiento.

¿Para qué leer?
En vez de los afiebrados argumentos que pocos entienden, me decanto  por las palabras de Jorge Luis Borges: “El verbo leer, como el verbo amar y el verbo soñar, no soporta “el modo imperativo”. Yo siempre les aconsejé a mis estudiantes que si un libro los aburre lo dejen; que no lo lean porque es famoso, que no lean un libro porque es moderno, que no lean un libro porque es antiguo. La lectura debe ser una de las formas de la felicidad y no se puede obligar a nadie a ser feliz"
Es que la felicidad de leer no se puede medir en función de lo que leas sino de la actividad misma de leer. Es lo que tu cerebro elucubra lo que te hara trascender y sentirte pleno de una lectura.

La vida esta hecha de instantes, y son ellos lo  que definen tu existencia.  Por ende nos toca saber elegir esos momentos, es en esos instantes que te puedes hacer acompañar de un libro. Cada libro tiene su ocasión, su oportunidad. Algunos solo te acompañaran en una tarde aburrida de agosto y no volverán, otros estarán junto a ti toda tu vida, ya sea porque te ayudaron a crecer como humano o porque estuvieron en algún momento especial que viaja contigo hasta el final.

En mi caso particular tengo varios libros que me ha ayudado a entender mi mundo (“La Insoportable levedad del ser” de Milán Kundera por ejemplo) otros me han sacado de mis tristezas y me han hecho viajar por otros mundos (“El Señor de los Anillos” de J.R. Tolkien), y claro los libros de rigor que tengo que leer para mantenerme más o menos al día con mi trabajo.

Asi que la próxima vez que te preguntes ¿Para qué leer? No pienses en los beneficios en materia de salud que te pueda dar la lectura a largo plazo (1) sino que piensa en que todo lo que hayas leído te servirá para saber elegir las cosas en tu vida que merezcan la pena gastar nuestro recurso mas valioso y no renovable: el tiempo.


1 comentario:

  1. Un libro puedo abrirnos las puertas a un mundo muy diferente el cual ni imaginamos!!!...puede transformar algo simple en interesante...algo típico en algo magico... y en mi caso, me encanta leer de todo un poco pero en especial la poesía porq me hace viajar a un mundo donde todo es color rosa y el amor es un sentimiento el cual nunca tiene fin...y todo el romance se siente y se vive en cada letra...en cada palabra...y en cada frase escrita!

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